Irresponsabilidad inconsciente y el día que desperté de mi incoherencia

En este segundo artículo del blog voy a hablarte de un tema muy importante y con un propósito claro que al final del artículo te desvelaré. Irresponsabilidad inconsciente: no se me ocurre mejor manera de llamar lo que durante años yo mismo he sufrido. Ahora puede que tú también la sufras, de un modo completo o parcial. Quizás sea esa la razón por la que era necesario que este artículo llegase a tu vida.

Antecedentes con excusas en oferta.

Durante muchos años he leído y escuchado muchas alertas sobre el impacto que el ser humano está teniendo en el medio natural con residuos contaminantes en tierra, aire y mar. Voy a ser muy sincero hoy aquí contigo: para mí eso era como una musiquita de fondo que no había que prestar mucha atención.

Es cierto que alguna vez escuchaba datos escalofriantes pero me decía: “Bueno, no será tan grave. No creo que vayamos a morirnos mañana” o “Si fuera un problema realmente urgente, seguro que ya habrá gente encargándose de solucionarlo” o “¿Acaso tengo facilidades o medios para cambiar las cosas?”. Pero fíjate en este otro razonamiento que fue mío durante un buen tiempo: “¿Qué puedo hacer yo si al fin y al cabo soy una insignificante parte de la humanidad? Esto deben de cambiarlo los gobiernos. No es mi problema ni mi responsabilidad.” ¿Te suenan? Seguro que alguna vez los has escuchado bien sea de una voz interna o externa.

Golpes a la conciencia.

En los últimos meses, la vida me ha regalado un entorno lleno de estupendos emprendedores, formación de mucho nivel y una serie de experiencias muy enriquecedoras e inspiradoras. En medio de ese fantástico entorno, he visto cómo otras personas tan cercanas y reales, mediante sus proyectos emprendedores, iban buscando un cambio global hacia un mundo más limpio. Personas coherentes con sus principios y valores. Personas dignas de admirar. Esto iba siendo como pequeños golpes constantes hacia mi conciencia. Era como si esa musiquita de fondo que mencionaba en el párrafo anterior iba subiendo de volumen. En ciertos momentos, hasta podía notar sus miradas acusadoras cuando mostraba insensibilidad hacia el consumo sostenible. “Pero, ¿qué puedo hacer yo?”, me decía a mí mismo.

Lorena Rosique presentando su proyecto ecológico a los medios y al público en general

“¿Qué puedo hacer yo?”, buena pregunta. Una emprendedora a la que admiro profundamente es Lorena Rosique, fundadora de Vivens Hortis. Vivens Hortis es un proyecto que hace posible el autoconsumo ecológico a través de talleres, conferencias y formación a las familias locales. Durante estos meses he tenido la oportunidad de conocer más de cerca a la persona que hay detrás de esta iniciativa, Lorena, y recibir más golpes a mi conciencia a través de su ejemplo y de interesantes conversaciones.

Golpes a mi conciencia, sí. ¿Te digo el martillazo final? Advierto que me noqueó. 11 de junio de 2018. Ese día participo en un programa de actividades con emprendedores que incluye visitas a empresas de las que podemos sacar interesantes lecciones que aprender. Observo la programación con cierta indiferencia al no conocer previamente a esas empresas. Aproximadamente a las 16:30 h. de la tarde llegamos a la fábrica de Foodtopia y comenzamos a escuchar una charla de Jesús Pagán, CEO de la empresa.

Datos sobre la realidad actual, sobre nuestro consumo irresponsable y desproporcionado, sobre el futuro cercano que nos depara en esta dirección, sobre lo que se puede hacer y sobre lo que ellos están haciendo. Sumemos el uso de cifras concretas, su firmeza, su convicción y la sensación de que estoy ante alguien muy coherente entre lo que dice y lo que hace. ¿Resultado? Martillazos muy muy fuertes a mi conciencia.

Momento en el que estoy escuchando la charla de concienciación de Jesús Pagán en la fábrica de Foodtopia (momento Martillazo).

Tras la mencionada charla, visitamos la fábrica de Foodtopia. Aquí la musiquita de fondo que te mencionaba al principio estaba a todo volumen. Casi no podía oír ninguna otra cosa. Estaba observando sus instalaciones, sus máquinas, la realidad de un proyecto ecológico que no es una utopía, sino una Foodtopía. Mientras esa “musiquita” seguía torturando mi conciencia se desmontaban en mi interior algunas de mis excusas baratas. Delante de mis ojos, estaba viendo como ya no era responsabilidad de los gobiernos cambiar la situación actual. Había un proyecto real creado por emprendedores de carne y hueso como tú y como yo, que ya estaba haciendo posible una realidad de cambio en nuestra manera de producir y consumir alimentos.

Identificando la incoherencia.

En ese momento, ya era demasiado el ruido. Mi conciencia despertó del letargo en el que se hallaba. Todo había tenido sentido. Todo sumó para hacerme recapacitar y darme cuenta de que ya no podía seguir en la dirección equivocada. Hablo de incoherencia. Y lo reconozco abiertamente, no me da vergüenza. Quiero decírtelo. Quiero confesártelo porque quiero que te pueda servir a tí también si la sufres para que la puedas, al menos, identificar.

Para mí era incoherencia porque yo, obviamente siempre he querido un planeta limpio, un mundo mejor. Eso siempre ha sido un pilar en mis valores. Si me hubieses preguntado si yo quiero estar causando daños irreparables al planeta y a otros seres vivos, hubiera respondido con un rotundo “¡No!”. Pero, ¿y los hechos? ¿Qué dicen? En el acto está la verdad. ¿Entiendes ahora la incoherencia? ¿La sufres? Identifícala. No pasa nada, yo he sobrevivido.

Bueno, sí. Sobreviví pero pasé mi proceso angustioso. Es como si de repente todo lo comenzase a ver bastante diferente. Yo me encontraba en ese tiempo ideando el lanzamiento de un proyecto emprendedor que para nada había tenido en cuenta el impacto medioambiental. ¿Te imaginas? Me sentía, sucio, irresponsable, alguien que iba a hacer un planeta peor, más sucio. Y además ya no era a nivel personal sino que me había dado cuenta de que si iba a hacer un proyecto emprendedor, todo ese impacto se multiplicaría. En pocos minutos, y con un fuerte dolor interno, decidí que no podía seguir con ese proyecto. Tenía que “matarlo”.

Nuevo enfoque coherente.

Las siguientes 24 horas fueron una montaña rusa. Pero las voy a resumir diciéndote que mi proyecto no murió y seguí trabajando en su modelación. ¿Cómo es posible? Afortunadamente, después de esas 24 horas había encontrado alguna manera de darle la vuelta y que pasase a ser un proyecto limpio y respetuoso con el medio ambiente. Si me sigues en el blog, te hablaré de él en un futuro cuando ya pase a ser una realidad.

A nivel personal ahora me encuentro ante un largo camino que recorrer porque ahora que ya soy consciente de mi responsabilidad. Quiero ir cambiando muchos hábitos de mi vida cotidiana para ser lo más coherente posible con esos valores que siempre estuvieron ahí. Quiero aprender de los que ya llevan más camino avanzado que yo, que me ha sorprendido saber que son más de los que yo pensaba. Quiero salvar los diferentes obstáculos que me encuentre en ese apasionante camino.

Fíjate que he dicho “lo más coherente posible” y eso es porque asumo que no se puede ser radical. Lamentablemente, a día de hoy, no veo la manera de ser 100% limpio con el planeta. Pero sí es cierto que me queda mucho camino por recorrer si quiero llegar a ese lo más respetuoso posible. Y ese camino lo voy a ir compartiendo contigo aquí en el blog si tienes esos valores y quieres ser coherente contigo mismo. ¿Me acompañas en ese camino?

Estos restos son de un polluelo de albatros. Parece que ha sido víctima de nuestra irresponsabilidad inconsciente.

Ahora para mí ya no sirven las excusas baratas que mencionaba al comienzo del artículo. Ahora veo claro que todo suma. Que todos tenemos que tomar acción. Que además la tendencia es que cada vez más personas están haciendo cosas para que la situación medioambiental cambie, y es necesario que así sea. ¿A quién se supone que hay que esperar? ¿A los gobiernos? Ahora veo más claro que nunca que es una responsabilidad ineludible de cada uno de nosotros ser respetuosos con el planeta. Nos consideramos la especie inteligente y, sin embargo, somos la única que lo contamina.

Propósito de este artículo. Voy a ser claro.

Pero aún no te he dicho el propósito del artículo. Este artículo es el segundo del blog no por casualidad. Es un meditado filtro. Antes te he contado que cuando identifiqué mi incoherencia, también vi claro que al tener entre manos un proyecto emprendedor, el impacto de lo que yo hiciera se multiplicaba. Aparte de la sostenibilidad, en mis otros apartados de este blog voy a compartir contigo contenido que te ayude y potencie tanto a nivel personal como en el mundo del emprendimiento si entras en él. En la medida que te potencies, preveo que tu impacto sobre el planeta será mayor. Ese impacto potenciado podrá ser en la buena dirección o en la mala. Pero, claramente, yo solo quiero ayudarte a que te potencies si vas a ir en la dirección correcta. Yo no quiero personas que se conviertan en potentes destructores. Quiero que me acompañes en este viaje solo si vas a poner tu granito de arena y ayudarme a que esto cambie. Si no, no pasa nada. En internet hay montañas de blogs para leer pero este no es el tuyo.

Lo he llamado irresponsabilidad inconsciente porque yo aún confío en el ser humano. Porque creo que, al igual que yo no era consciente, la inmensa mayoría está actuando mal sin saber bien cuán crítica es la situación y que son las medidas que cada uno puede tomar. Todo es cuestión de despertar de esa incoherencia y pasar a la acción. Acciones pequeñas, no importa. No las infravoloremos. Pequeñas acciones hechas consistentemente todos los días y multiplicadas por muchísimas personas sería un enorme cambio. 

Por eso, insisto en que todos tenemos responsabilidad en esto. Matizo que, desde mi visión, aunque todos seamos responsables, el grado de responsabilidad aumenta en la medida que aumentan tus habilidades, conocimientos, experiencia, influencia, etc. Cuanto mayor sea todo esto, mayor es tu capacidad de impacto en la sostenibilidad ambiental. Por ejemplo: para mí un emprendedor tiene más responsabilidad que un joven estudiante que aún está en etapa de adquirir conocimientos y capacidades.

Lo dicho. Habrá quien lea esto como una musiquita más de fondo y siga su curso por este planeta como si nada. Pero si tú si quieres ir en la dirección correcta, quédate conmigo. Queda mucho por andar pero merecerá la pena.

Un abrazo.


Puedes obtener más información sobre los proyectos mencionados en sus respectivas webs: 

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9 comentarios en “Irresponsabilidad inconsciente y el día que desperté de mi incoherencia”

  1. En los entornos empresariales es muy frecuente escuchar términos como crecimiento, expansión, escalamiento, etc, porque aún resuena la idea de que no hay límites para el crecimiento (“There are no such things as limits to growth, because there are no limits to the human capacity for intelligence, imagination, and wonder.” — Ronald Reagan).
    Sin embargo otros somos conscientes de que vivimos en un planeta cuyos recursos son limitados y para la supervivencia en necesario un cambio de mentalidad. Me quedo con esta otra frase, a mi juicio más realista que la de Reagan: “Dos cosas son infinitas: el universo y la estupidez humana; y yo no estoy seguro sobre el universo” — Albert Einstein

    • Hola Pepe. Conocía la frase de Einstein, que me gusta bastante. No conocía la de Reagan, sobre la que no sé como pronunciarme porque depende de a qué tipo de crecimiento se refiera. Investigaré más sobre el tema. De hecho, este tema de la sostenibilidad es algo sobre lo que quiero estar aprendiendo y desarrollando el resto de mi vida, paralelamente con otras cosas. No sé si estoy adelantando contenidos con este comentario pero me consta que hay dos corrientes contrapuestas: 1) decrecimiento y 2) desarrollo sostenible. La 2 pasa por la correcta utilización de recursos renovables o ilimitados. Pasa, a mi modo de ver, por un aumento de conocimiento, algo que yo doy por hecho que pasará pero no sé si llegará a tiempo de salvar cosas. Aún así, y siendo tan nuevo en este tema, no me atrevo a concluir aún si yo seré defensor de la tendencia 1 o la tendencia 2. Estoy recién concienciado y aprendiendo. Muchas gracias por tu comentario, Pepe. Voy a ver más sobre esa frase de Reagan que no conocía.

      • La primera vez que leí algo de forma consciente sobre los límites del crecimiento fue en una nota a pie de página en el libro de Santiago Muiño que leímos en un club de lectura en Cartagena: Rutas sin mapa. Horizontes de transición ecosocial.
        Los límites al crecimiento (en inglés The Limits to Growth) es un informe encargado al MIT por el Club de Roma que fue publicado en 1972, poco antes de la primera crisis del petróleo.
        Ya han pasado más de 40 años desde su publicación y siempre ha sido contestado –entre otras cosas por la repercusión sobre la industria y la “riqueza”–.
        En este vídeo, que habla sobre el libro y el tema, puedes escuchar a Ronald Reagan exponiendo sus ideas: https://www.youtube.com/watch?v=RrDPqJpXh78
        Aunque yo soy de la opinión de que Ronald Reagan (actor de Hollywood) fue nombrado presidente para expresar esas ideas de forma convincente. Y vaya que lo consiguió.
        Un saludo.

        • Gracias una vez más, Pepe, por todas tus aportaciones. Me he visto el video completo porque era muy interesante. Desconozco las motivaciones de Reagan y, realmente, es que no sé casi nada de él. En cualquier caso, yo creo que en el futuro se podría descubrir un modelo de desarrollo sostenible. Pero que lo que debemos de hacer mientras eso no ocurra es decrecer. En cuanto al libro de Santiago Muiño, me lo apunto en mi lista de lecturas pendientes. Lo que he podido leer en tu enlace es muy interesante.

    • Lo estuve leyendo. Interesante artículo. Coincide mucho con mi manera de ver el asunto: hay que tocar las emociones. De ahí mi presentación en el DemoDay: con una fuerte carga emocional. Si no duele, la mayoría no reacciona.
      Anoche un vecino que estaba paseando su perro me vió separando la basura en los contenedores y abrió el debate defendiendo que no merece la pena que nos esforcemos. Tras 20 minutos de conversación en la que intercambiamos diferentes puntos de vista, volví a casa convencido de que aún queda muchísimo por hacer. O, dicho de otra manera, quizás tendrá que doler más.

      Muchas gracias, Pepe.

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